Cómo colocar las mantas decorativas en el salón (y que quede bien)

Si de primeras te hablamos de mantas, es probable que enseguida tu mente visualice un dormitorio con ropa de cama y una gruesa manta de lana para combatir el frío que está por llegar. Sin embargo, hay otro tipo de manta asociada a tardes relajantes y disfrutonas en el sofá, solos o en compañía, viendo películas, echando una cabezadita o disfrutando de un evento deportivo.

El caso es que las llamadas mantas de la siesta o plaids, son una de los elementos clave para dar calidez al salón y sentirnos en la gloria. Además, estéticamente suelen ser bonitas, con texturas y colores de lo más agradables. ¿Cuál es el problema, por llamarlo de alguna manera? Que una vez dejamos de usarlas, no tenemos mucha idea de cómo colocarlas bien, sin caer en la perfección absoluta o en la total dejadez. Debemos encontrar un punto intermedio entre colocarla perfectamente doblado o dejarla tirada, como si fuera el efecto colateral de un terrible vendaval. Toma nota de estos tips y verás qué diferencia. Cada detalle cuenta.

Deja libre el respaldo del sofá

A priori, colocar una manta doblada y centrada sobre los almohadones del respaldo del sofá no suele ser buena idea. Y es que no le hace ningún favor a la pieza más importante del salón: lo desluce, le da un aspecto anticuado y le carga peso encima. ¿Cómo hacer que le dé estilo en vez de hacerle un flaco favor?

La solución 10

Si no es muy grande, puedes doblarla y ponerla sobre el reposabrazos. Si es grande y muy práctica, pero no demasiado bonita, lo mejor es que la guardes en el salón para así tenerla a mano pero sin que llegue a romper la estética del conjunto. Un cesto de mimbre es buena idea, siempre y cuando la metas bien doblada o enrollada para que no se estropee ni coja mala forma. Así que, si encima tiene tapa mejor todavía.

Y quien dice cesto de mimbre, dice cualquier otra solución decorativa con o sin tapa, o incluso directamente un almacenamiento secreto, como puede ser el que muchos chaise longues ocultan en su interior.

Cómo colocar una manta en el sofá

Decíamos antes que cuando la manta es fina se puede poner sobre el reposabrazos o el asiento bien doblada; si tiene flecos o un bonito estampado quedará genial. Puedes colocarla en el brazo del sofá, en el respaldo doblada y ligeramente descentrada, o sobre el asiento cerca de los cojines decorativos. Es una opción estupenda y te permite agregar textura y color.

Otra idea que seguramente hayas visto por redes sociales, es utilizar una escalera para mantas. Lo bueno de este truco es que, además de solucionarte el almacenamiento de mantas, te ayuda a darle verticalidad y vidilla a una pared que esté más desangelada.

El efecto casual

Luego tendrías el efecto casual que, ojo, no es tan fácil como parece. Hay quien tiene mucha facilidad para colocar la manta sobre el sofá y que se perciba natural y elegante en vez de arrugado y descuidado. ¿Cómo se hace?

La clave está en usar una manta fina y pequeña. Extiéndela por el respaldo del sofá y déjala caer sobre el asiento de forma natural. Luego solo te quedará ajustar y extender las zonas que hayan quedado más abultadas, además de que siempre puedes ponerle un cojín encima. Es un buen truco para ocultar también algún defecto del sofá o zona gastada, hasta que vayas a renovarlo. Además, si tu salón es de estilo minimalista agradecerá que cuides los detalles para seguir manteniendo esa armonía que lo caracteriza.

Ahora que ya sabes cómo colocar plaids y mantas de la siesta, te animamos a visitar nuestra exposición para que puedas echar un vistazo y hacerte con todo lo que necesites para conseguirlo. Te esperamos en nuestras instalaciones en horario de lunes a sábado de 10.00 a 13.30 h y de 16.30 a 20.30 horas. Como siempre, también nos encontrarás en nuestras redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, Pinterest y Google My Business. ¡Muchas gracias!